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Justiciero

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Llegué a la habitación del motel totalmente exultante. Finalmente lo había hecho, me había atrevido. Siempre había intuido que a la hora de la verdad no iba a ser capaz de hacerlo, que me quedaría congelado cuando le viese. Aún dudaba cuando el cuerpo cayó al suelo como un saco de cemento y sus ojos verdes me miraban fijamente. Pero lo hice, finalmente lo hice. Ahora podía permitirme sonreír. Púdrete en el infierno, cabrón.

That's me in the corner

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Finta y gancho con la izquierda que impacta contra el mentón del rival que tengo enfrente. Después aprovecho que está aturdido para soltar un directo que tal vez sea el decisivo y no se pueda volver a levantar. Suena fácil, muchas veces el plan me ha salido a la perfección y está claro que soy mejor boxeador que él; de hecho todo el mundo ha apostado por mí. Ese era el problema. Repaso una y otra vez lo que debería haber hecho mientras el agua de la ducha cae sobre mí, aunque ya me he terminado de aclarar el jabón. Me pongo una toalla y me visto en silencio en un vestuario limpio excepto por la ropa a medio recoger. Estoy ya vestido cuando llaman a la puerta y entra la sonrisa de lagarto del señor Puzzo. Me tiende un sobre que yo cojo y me da un apretón de manos al tiempo que me susurra: buen trabajo. Se va con su traje impoluto y me digo que he hecho lo correcto, intentando convencerme a mí mismo. Es lo mejor para todos. No podías rechazarlo. Tienes que pensar en más cosas qu...

La chica de mis sueños

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La música es ensordecedora, machacona y algo insoportable. De ese tipo que solo se puede disfrutar con alcohol. Pero a mi alrededor todos disfrutan de ella, lo que me obliga a preguntarme si yo soy un alienígena perdido en la tierra. ¿Qué demonios pinto ahí? Todo el mundo se lo pasa bien, las chicas bailan, los chicos intentan acercarse a ellas y quien no está tratando de ligar está saltando, gritando y riendo. ¿Y qué hago yo? Quedarme de pie con una copa a medio acabar en la mano y sonriendo como un idiota para parecer que me lo paso bien. Pero simplemente no funciona, estoy fuera de lugar ¿Por qué sigo aquí? ¡Ni siquiera estoy borracho! Por ella.

Cry for Absolution

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Había estado de viaje en otras ciudades, bebido en otros bares y amado a otras mujeres. Pero a pesar del largo viaje, uno regresa y se da cuenta que le queda lo de siempre. Una fría ciudad helada donde uno reza que no se estropee la calefacción, un bar destartalado en el que el vodka es malo pero caliente y barato y ella en el escenario. No es una navidad idílica ni mucho menos pero su sonrisa en cuanto me vió bien que merece la pena. Me envolvió en un abrazo y al oído me dijo que me había echado de menos. Yo no se lo dije, pero ella lo descifraba en mi mirada. Nos sentamos en una mesa, con una botella y dos vasos que nunca estuvieron vacíos y le fui contando que fue de mi vida. Entusiasmado, le relaté a donde fui, que hice y como tenía en la cabeza la novela. No una novela cualquiera, sino la novela que me encumbraría como genio literario si el mundo era justo. Yo le pregunté si había compuesto nuevas canciones, que ya era hora de un nuevo disco. Ella torció la sonrisa ...

El lado bueno de la locura

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El motín había empezado y los locos arrebataron el manicomio a los cuerdos. Pero a John no le interesaba el mundo fuera de su celda. Ya no. Él estaba tirado en su camastro tratando de concentrarse en la lectura de un libro a pesar del ruido. En otras ocasiones- no se ganó una reputación de peligro público en vano- estaría con la masa salvaje con algo afilado en su mano mientras lanzaba cóctels molotov a los policías. Pero ese tiempo ya era pasado. De hecho, estaba ahí internado tras entregarse voluntariamente. No podía controlar ya la perversidad de su mente. Ya había hecho cosas terribles, pero la última le atormentaba insistentemente como un taladro en su cerebro. Cerró el libro. Ojalá estuviera en la playa ahora. Tirada en el suelo había una revista donde había visto fotos de la fina arena del Caribe o las claras aguas de las islas de la Polinesia. Sería un lugar perfecto, alejado del mundo putrefacto que conocía y sin poder salir de una isla semivacía. Habría silencio, h...

Gimme More

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A pesar de los años, a Alexa todavía le daba morbo dejar caer el sujetador al suelo, mostrando sus tetas al público. Era como un viejo truco de magia que conservaba la chispa a pesar de tantos años. Había pocas luces en el club, y todas apuntaban al escenario donde ella estaba al tiempo que los sintetizadores de la canción marcaban el ritmo de su baile. “Every time they turn the lights down. Just want to go that extra mile for you” Alexa se fue a la barra de acero y procedió a deslizarse y a restregarse con ella. De vez en cuando echaba una mirada felina al público, que tiraba dólares a la plataforma. Se sintió hermosa, se sintió poderosa. Con movimientos de cuello desplazaba su melena rubia de forma salvaje e hipnótica. Se volvió a la barandilla  balanceando las caderas, donde estaban dos jóvenes que no le quitaban ojo. No sabían que hacer. Demasiado inexpertos, demasiados marginados por las mujeres de su edad. Quizá fuesen los mejores, quizás fuesen los peores. Puede que fues...

La Playa

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Vuelvo a estar en la playa. Noto la brisa húmeda, la arena en mis pies y oigo el sonido de las olas rompiendo contra las rocas. No es una playa para bañarse, solamente es para pasear o tumbarse bajo el sol. Pasa el tiempo; simplemente dejo que se pierda lentamente. Mi piel está morena, estoy más delgado y los músculos se muestran más tonificados. Mi vida es simple. Duermo, corro, leo, como, bebo y duermo. El suministro de whisky no termina nunca y con eso me basta. Tampoco me falta la cerveza y la comida. Ya no escribo, no tengo razones para ello. Son suficientes las palabras de los otros; las mías se acabaron. Es una buena vida. En ella se desvanece todo. España, la guerra, el miedo y Berlín. Berlín y su ruido. Un ruido tan fuerte que logra despertarme. Tengo resaca. No suelo tenerla pero anoche bebí bastante y mal, bebiendo solo lo que solo los insensatos y los desesperados se atreven. Me duele la cabeza pero no puedo quedarme en casa. Si me quedo es para volver a la play...